Adolescentes · Salamanca y online
Tu hijo no está «imposible»: está pidiendo ayuda en otro idioma
Portazos, monosílabos, la puerta cerrada y el móvil como muralla. Detrás de casi todo eso hay un chaval que no sabe explicar lo que le pasa. Mi trabajo es crear un espacio donde sí pueda — y donde quiera volver.
Cuándo llevar a un adolescente al psicólogo
Las señales de consulta más claras: un cambio brusco y sostenido de humor o de conducta, aislamiento del grupo de amigos, caída del rendimiento escolar, un uso de pantallas que desplaza el sueño y la vida social, irritabilidad constante en casa, señales de ansiedad o tristeza, o la sospecha de un consumo incipiente.
La adolescencia es la edad de mayor vulnerabilidad a las adicciones comportamentales —móvil, redes, videojuegos, apuestas online—, como alertan organismos como la FAD: el cerebro que gestiona el autocontrol aún está madurando. La terapia funciona con una condición innegociable: que el espacio sea del adolescente, confidencial y sin sermones. Los padres reciben orientación y pautas; el contenido de las sesiones es suyo. Ante la duda, una sesión de valoración orienta y no compromete a nada.
Lo que él dice, lo que tú sientes
La terapia hace de puente: él tiene un espacio suyo donde hablar sin consecuencias, y vosotros pautas concretas para casa. Nadie traduce a nadie a gritos — se construye un idioma común.
Lo que hay en esa habitación
Estos son los frentes que más trabajo con adolescentes de Salamanca — presencial u online, en su idioma y sin sermones.
Pantallas sin freno
Móvil, redes y videojuegos que desplazan sueño, estudio y amigos. La especialidad de la casa.
Ansiedad y presión
Exámenes, futuro, encajar. Cuerpos en alerta y cabezas en bucle a una edad que debería pesar menos. Ver ansiedad.
Autoestima en obras
Compararse, no gustarse, medirse en likes. Construir identidad con Instagram de espejo es jugar con trampa — se puede desmontar.
Primeros consumos
Alcohol, porros, apuestas con los colegas. Intervenir en la puerta de entrada evita tener que hacerlo en la salida de urgencias.
Rendimiento que cae
Suspensos nuevos, desmotivación, «paso de todo». Casi nunca es vagancia: es un síntoma con algo debajo que hay que escuchar.
Casa en guerra
Cuando cada cena acaba mal, todos pierden. Trabajo con él y os doy pautas a vosotros: el cambio necesita a las dos orillas.
«No quiere ir» — cómo plantearlo
Sin dramatismo ni castigo
«Vas al psicólogo» como amenaza garantiza el bloqueo. Mejor: «hay un sitio donde puedes hablar de tus cosas con alguien que no somos nosotros». Un derecho, no una condena.
Confidencialidad por delante
Decidle la verdad: lo que hable ahí es suyo. No me contará nada a mí ni a ti. Esa garantía es la que abre la puerta — y yo la cumplo a rajatabla.
Una sesión de prueba
El trato: «ve una vez; si no te convence, no vuelves». Sin presión. Cuando el espacio es suyo de verdad, la inmensa mayoría decide volver.
Y si aun así no va
Empezad vosotros: una sesión de orientación a padres cambia dinámicas en casa que a veces desbloquean todo lo demás. Nadie sobra en este proceso.
Dudas de padres y madres
¿Me contaréis lo que dice en sesión?
No: la confidencialidad es la condición para que la terapia con un menor funcione. Recibiréis orientación sobre la evolución y pautas para casa, pero no el contenido. La excepción es la seguridad: ante un riesgo importante, la familia es informada.
¿Cómo trabajas la adicción al móvil o a los videojuegos?
Sin sermones y sin que quitarle el aparato sea el único plan (eso escala la guerra). Trabajamos qué función cumple la pantalla, pactamos límites realistas, recuperamos vida fuera y os doy pautas para sostenerlo. Más en adicciones comportamentales.
¿Presencial u online para un adolescente?
Ambas funcionan. La presencial ayuda a construir el vínculo al principio; la online encaja con horarios de instituto y actividades, y a muchos chavales la pantalla les resulta terreno propio. Se puede combinar.
¿Y si soy yo, adolescente, quien está leyendo esto?
Entonces ya has hecho lo más difícil: buscar. Escríbeme por WhatsApp y lo vemos — sin sermones, prometido. Y si prefieres que tus padres no lo gestionen todo, lo hablamos también.
Ese portazo también significa «ayúdame»
Cuéntame qué está pasando en casa. Primera orientación sin compromiso.
Plaza del Ángel, 2 · Salamanca — 70 € / sesión — Presencial y online