Adolescentes · Salamanca y online
Psicólogo para adolescentes en Salamanca
Tu hijo no está «imposible»: está pidiendo ayuda en otro idioma
Portazos, monosílabos, la puerta cerrada y el móvil como muralla. Detrás de casi todo eso hay un chaval que no sabe explicar lo que le pasa. Mi trabajo es crear un espacio donde sí pueda — y donde quiera volver.
Escrito y revisado por Alejandro Mateos Sánchez · Psicólogo General Sanitario · Col. CL-05331
Publicado el · Actualizado el

¿Cuándo llevar a un adolescente al psicólogo?
Las señales de consulta más claras: un cambio brusco y sostenido de humor o de conducta, aislamiento del grupo de amigos, caída del rendimiento escolar, un uso de pantallas que desplaza el sueño y la vida social, irritabilidad constante en casa, señales de ansiedad o tristeza, o la sospecha de un consumo incipiente.
La adolescencia es la edad de mayor vulnerabilidad a las adicciones comportamentales —móvil, redes sociales, apuestas online—, como alertan organismos como la FAD: el cerebro que gestiona el autocontrol aún está madurando. La terapia funciona con una condición innegociable: que el espacio sea del adolescente, confidencial y sin sermones. Los padres reciben orientación y pautas; el contenido de las sesiones es suyo. Ante la duda, una sesión de valoración orienta y no compromete a nada.
Problemas de conducta en adolescentes: ¿cuándo preocuparse?
Discutir, cerrar la puerta o pasar horas con el móvil forma parte de la adolescencia. Un problema de conducta es otra cosa: un patrón que se mantiene semanas, que va a más y que afecta a la vida del chaval en varios frentes a la vez, en casa, en el instituto y con sus amigos. Las señales que conviene no dejar pasar son la agresividad que escala, las mentiras o robos repetidos, faltar a clase, romper las normas básicas de forma sistemática o un cambio brusco de amistades. Casi nunca son el problema de fondo. Suelen ser la forma de expresar ansiedad, tristeza, baja autoestima, un consumo incipiente o un conflicto familiar que nadie nombra. Por eso en terapia no se trabaja solo la conducta: se busca qué la sostiene, se dan pautas concretas a los padres y se recupera la comunicación en casa sin convertirla en una guerra.
| Esperable a esta edad | Conviene consultar |
|---|---|
| Discusiones por normas y horarios | Agresividad física o amenazas |
| Más tiempo con amigos que con la familia | Aislamiento total o cambio brusco de amistades |
| Bajones de ánimo de unos días | Tristeza o irritabilidad durante semanas |
| Mucho tiempo con el móvil | Dormir poco por el móvil o reacciones desproporcionadas al limitarlo |
Lo que él dice, lo que tú sientes
La terapia hace de puente: él tiene un espacio suyo donde hablar sin consecuencias, y vosotros pautas concretas para casa. Nadie traduce a nadie a gritos — se construye un idioma común.
¿Qué problemas trato en adolescentes?
Estos son los frentes que más trabajo con adolescentes de Salamanca — presencial u online, en su idioma y sin sermones.
Pantallas sin freno
Móvil, redes y que desplazan sueño, estudio y amigos. La especialidad de la casa.
Ansiedad y presión
Exámenes, futuro, encajar. Cuerpos en alerta y cabezas en bucle a una edad que debería pesar menos. Ver ansiedad.
Autoestima en obras
Compararse, no gustarse, medirse en likes. Construir identidad con Instagram de espejo es jugar con trampa — se puede desmontar.
Primeros consumos
Alcohol, porros, apuestas con los colegas. Intervenir en la puerta de entrada evita tener que hacerlo en la salida de urgencias.
Rendimiento que cae
Suspensos nuevos, desmotivación, «paso de todo». Casi nunca es vagancia: es un síntoma con algo debajo que hay que escuchar.
Casa en guerra
Cuando cada cena acaba mal, todos pierden. Trabajo con él y os doy pautas a vosotros: el cambio necesita a las dos orillas.
¿Cuántos adolescentes tienen un uso problemático del móvil?
Más de los que parece. Según la encuesta ESTUDES 2023 del Plan Nacional sobre Drogas, que recoge el Ministerio de Sanidad, el 20,5 % de los estudiantes de 14 a 18 años presenta un posible uso problemático de internet: el 25,9 % de las chicas y el 15,3 % de los chicos. Un 5,1 % podría tener un trastorno por uso de videojuegos, y el 10,7 % ha apostado dinero online, pese a ser menor de edad en su mayoría. Si te preocupa el móvil de tu hijo, en la página sobre adicción al móvil y nomofobia tienes las señales y cómo se trata.
¿Qué hacer si tu hijo no quiere ir al psicólogo?
Sin dramatismo ni castigo
«Vas al psicólogo» como amenaza garantiza el bloqueo. Mejor: «hay un sitio donde puedes hablar de tus cosas con alguien que no somos nosotros». Un derecho, no una condena.
Confidencialidad por delante
Decidle la verdad: lo que hable ahí es suyo. No me contará nada a mí ni a ti. Esa garantía es la que abre la puerta — y yo la cumplo a rajatabla.
Una sesión de prueba
El trato: «ve una vez; si no te convence, no vuelves». Sin presión. Cuando el espacio es suyo de verdad, la inmensa mayoría decide volver.
Y si aun así no va
Empezad vosotros: una sesión de orientación a padres cambia dinámicas en casa que a veces desbloquean todo lo demás. Nadie sobra en este proceso.

Un espacio que no parece «ir al psicólogo»
Cercano, sin bata blanca y sin interrogatorios. Los adolescentes suelen venir a la defensiva y salir queriendo volver. Primera sesión con los padres para encuadrar; después, su espacio.
Podéis ver la consulta y las reseñas en el perfil de Google para que llegue sabiendo dónde va.
Hablar antes los padresDudas de padres y madres
¿Me contaréis lo que dice en sesión?
No: la confidencialidad es la condición para que la terapia con un menor funcione. Recibiréis orientación sobre la evolución y pautas para casa, pero no el contenido. La excepción es la seguridad: ante un riesgo importante, la familia es informada.
¿Cómo trabajas el uso problemático del móvil y las redes?
Sin sermones y sin que quitarle el aparato sea el único plan (eso escala la guerra). Trabajamos qué función cumple la pantalla, pactamos límites realistas, recuperamos vida fuera y os doy pautas para sostenerlo. Más en adicciones comportamentales.
¿Presencial u online para un adolescente?
Ambas funcionan. La presencial ayuda a construir el vínculo al principio; la online encaja con horarios de instituto y actividades, y a muchos chavales la pantalla les resulta terreno propio. Se puede combinar.
¿Y si soy yo, adolescente, quien está leyendo esto?
Entonces ya has hecho lo más difícil: buscar. Escríbeme por WhatsApp y lo vemos — sin sermones, prometido. Y si prefieres que tus padres no lo gestionen todo, lo hablamos también.
¿A partir de qué edad atiendes a adolescentes?
Desde los 13 años. Entre los 13 y los 17 se requiere el consentimiento de los padres o tutores, y la primera sesión suele ser con ellos para encuadrar el caso; a partir de ahí, el espacio es del adolescente, con la confidencialidad pactada desde el inicio.
¿Los padres participan en las sesiones?
Al principio y en momentos clave, sí: primera sesión de encuadre, devoluciones periódicas y pautas para casa. En el día a día, la sesión es del chico o la chica — si siente que todo se reporta a los padres, dejará de contar lo importante, y ahí se acaba la terapia.
¿Y si mi hijo se niega a ir al psicólogo?
No lo lleves engañado ni a rastras: propónselo como una prueba de una sola sesión, sin compromiso, y deja que decida después. Mientras tanto, venid vosotros: cambiar cómo responde la familia ya cambia al adolescente, y es frecuente que acabe pidiendo su hueco.
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Ese portazo también significa «ayúdame»
Cuéntame qué está pasando en casa. Primera orientación sin compromiso.
Plaza del Ángel, 2 · Salamanca — 70 € / sesión — Presencial y online